Futuro
El aclamado trompetista agonizaba en la cama tras el ultimo fallo del diagnostico y ya no le quedaban fuerzas y de donde sacarlas. Afrontó que su destino era acabar de una vez por todas, la supuesta ELA comía cada uno de sus alientos como una carcoma come un viejo y podrido armario de madera.
- No seguiré aquí para satisfacer su obsesión. Se acabó. Perdí el aliento. El ensayo con aquellos chicos fue una prueba para ver si aún podía tocar. No puedo. -replicó bruscamente al doctor.
- ¿Eso es todo lo que es? ¿Músico?
- Es todo lo que tengo. Igual que usted.
- ¿De veras? Parece que me conoce más de lo que le conozco yo a usted.
- Conozco esa cojera. Conozco el dedo sin anillo. Y esa naturaleza obsesiva suya. Ese es su gran secreto. Uno no arriesga su carrera, y su libertad, para salvar a alguien que no quiere que lo salven. A no ser que tenga algo, lo que sea, una sola cosa. La razón por la que la gente normal tiene esposa, hijos y hobbies, es porque ellos no tienen eso que nos motiva tanto y tan profundamente. Yo tengo la música usted tiene esto. Eso en lo que piensa todo el tiempo, lo que le impide ser normal. Si por eso somos extraordinarios, por eso somos los mejores. Lo único que nos falta es todo lo demás. No nos espera una mujer en casa con una copa y un beso. Eso no va a suceder.
- Por eso Dios invento el microondas.
- Sí. Pero cuando se acaba, se acaba.
