Train of Thought

October 21, 2007

Némesis

¿Hola? ¿Hay alguien ahí?

Se despierta entre las ruinas sobrantes del mundo que se hundió. Todo parecía normal, pero dolía hasta el ultimo átomo de oxigeno que entraba por su boca al suspirar. Vio algo respirar a su lado…

Y el lobo se despertó y vio a su presa, su herida y sufrida presa.

Lo miró, quería devorarlo y arrancarle las entrañas una a una para demostrarle lo que pensaba el de la estupidez incontrolada y de la fanfarronería intelectual. Pero quería jugar, quería hacerle suplicar que le dejase tranquilo, quería enseñarle que detrás de sus colmillos y su pelaje existía la razón que él no tenia.

- Sé más de ti que tú mismo, y lo sabes, y te asusta.
- No voy a hacer caso a opiniones estupidas e ignorantes – respondió el chico con la mirada perdida en el cielo.
- JA! Ignorante…
- Me importa absolutamente una mierda cualquier gilipollez que puedas soltar por ese hocico peludo. Tú no tiene ni idea.
- No será tal tu desinterés por lo que digo si te molestas tanto en debatirlo. Sé más de lo que te gustaría. No intentes tomarme por estupido, maldito bicho raro.
- …

Así continuó la batalla psicológica durante poco más. El chico cedió, se acuso de su estupidez, se acuso de su arrogancia. Irónico que el arrogante derrote a la arrogancia en persona.

El lobo sintió lastima de tal presa tan debilitada y se marcho lentamente mientras el viento que movía el polvo de las ruinas le acariciaba el pelo blanco grisáceo.

- Tú ya no tienes interés para mí, demasiado fácil. Hay cosas mejores que devorar por ahí entre los escombros.

“Yo vi caer a un imperio en el mismo tiempo que una gota del cielo. Y todo por no conocer la única verdad. Abusones de profesión que se equivocan al elegir sus victimas al azar. No te diste cuenta de que el fuego te quema las manos si las dejas demasiado encima… Me haces reír.

¿Se puede ser tan imbecil como para regodearse en tu propia autodestrucción sin ser feliz, sólo para causar pena y compasión? Tu conocimiento no llega más alla de enciclopédico, mucho contenido pero ninguna utilidad si no tienes a nadie a quien mostrársela, como alarde de superioridad.”

Realmente no sé si te mereces que me moleste en reírme de tú pésima forma de llevar el fracaso. No se si merece la pena mofarme de tanta inconsciencia entre tanta “sabiduría”.

Allí donde los sabios no saben quienes son y los ignorantes empuñan sarcasmo, afilado, y cortan los cerebros pútridos y atrofiados por personajillos sin escrúpulos ni razón que se pasean entre lo ambiguo creyendo guiar a un ejercito al que no pueden controlar.

A ti, que no sabes donde poner un maldito pie sin que sea en falso. A ti, que lloras y pataleas y buscas el falso consuelo buffet de felicidad rápida cuando ese mundo que quieres no escucha tu verborrea. A ti, que quisiste subir al Olimpo y enseñarle a Zeus que tu eras mucho mejor hasta que te diste cuenta que lo que escalabas era una jodida farola encendida bajo la luna que dibujaba con gracia un tono de piel más agradable que el de tu propia carcasa. A ti, que pretendes poner listones a los que crees por debajo de ti.
A ti, yo te digo: encontraste a tu Némesis, pequeñín.

“Me senté sobre el tejado de la catedral junto a la gárgola mientras observaba el suelo desde lo alto. Esas pequeñas figuras andando, siguiendo sus vidas. Y salté, salté porque sabía que tu orgullo estaría bajo mis pies al caer sobre el suelo. Ups… Bueno, era mi intención. No te preocupes, no lo sentiré.

Creo que tú si.”






















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