Prólogo
“Hola, espejo. Me alegro de verte, amigo.
Hace bastante tiempo desde la última vez.
-Busco, sin miedo, por donde empezar a curar
Estas heridas de mi resignación.
Mírate… Mira en el espejo…”
-M. Portnoy-
I. Delirios de luz lunar
I. Vanidad
Y no te permito que me digas que hacer
Que me digas como hablar,
Que me digas lo que esta bien
O como esta guerra puedo ganar.
No tienes derecho a tomar
Lo único que es mió.
No esperes que me disculpe
Si estoy siendo frió.
No intentes leer entre líneas,
Están bien definidas.
No cambiaras mi opinión digas
Lo que sea que tu estupida razón
Te incite a que digas.
Aun corro montaña arriba
Y nado a contracorriente
Pero no me frenan ni tú
Ni el resto de la opinión de la gente.
Ya que he llegado hasta aquí,
No pienso volverme atrás.
Y, aunque parezca insolente,
A nadie superior,
J A M Á S
Me voy a doblegar.
II. Orgullo, pasión
Tantos sentimientos me han atado
Una y otra vez,
Que después de tanto tiempo,
A veces dudo
QUE PUEDO CREER.
Arráncame a tiras la piel
Si mi palabra no supe mantener:
“Nunca te he prometido
Ni el cielo ni las estrellas
Ni en mis manos, por ti,
Encerrar el mar.
Soy realista, ya ves.
Si alguna vez dije:
TE QUIERO.
En nuestra realidad
Te lo demostré.”
III. Voluntad
Un océano de sueños
Salpicados de pesadillas
Bañan nuestra verdad.
Y entre sus escombros
Aun me mantengo en pie.
No sigo a ningún Mesías
Entre las ruinas. Pues
Creo sólo en mi propio ser.
No intento atrapar el tiempo,
Ni separarlo todo en blanco o negro.
Ni siquiera que alguien me pueda creer.
Mi odio emana como sangre por mis ojos:
“¿Cómo puedes ser tan cruel
Y esperar que me arrodille ante ti
Por pura fe?”
IV. Miedo
Camino entre los cadáveres de mi sentir,
Y hasta la luz de la Luna que me cubre,
Ciega mis ojos en esta helada noche de Abril.
El tiempo es calido y agradable para cualquier ser
Pero para mí,
El aire son dagas de escarcha que atraviesan mi interior.
Siento la fría hierba en mi piel.
A pecho desnudo,
Tendido en un inmenso jardín.
Espero sin sentido a que
De las cenizas que yacen junto a mí
Nazca un ángel
Sin veneno en sus labios de miel.
Sin cuchillas en su voz que
Me seccionen las venas por puro placer.
V. Egoísmo
Nunca entendiste que el sumiso es
El que manda sobre el amo.
Pues solo es dominante por deseo del primero.
Nunca supiste ver que
Hay más universo
Más allá de tu nariz.
Y por hermosa que puedas ser,
Tu interior no es más que
Una fosa común de ilusiones
Y viudas mentiras llorando por su final.
Oyes gritos sin voz
Provenientes de un pasado
Que aun no murió.
Y suplicaras que todo acabe
Cuando tu ego te domine a ti.
Pues tu propia condena te enterrará
En vida cada vez más
Entre las líneas del guión
Que seguía tu alma en este
Teatro del dolor.
VI. Paz interior
Y ya no lloro,
No sufro,
No pienso más
Sobre lo que fui.
Y sonrío tumbado
En el verde jardín.
Aquí, sobre la tumba de mi Alter ego
En esta fría noche de Abril.
II. La raíz de todo el mal
I. Preparado
Soy suficientemente orgulloso para ti como para llamarme arrogante,
bastante codicioso como para ser etiquetado de ladrón,
demasiado enfadado conmigo mismo como para hacer daño a alguien.
Lo bastante cruel conmigo como para darme lástima…
Jamás podría conformarme con una parte,
siempre necesité mucho más.
Siempre fui directo al corazón,
el origen de todos los males ha estado recorriendo toda mi vida.
Demasiado sucio para la lujuria,
sin dejar nada más en lo que confiar
Muy celoso como para sentir aún envidia.
Mucha pereza como para dormir todo el día
y dejar que se desgaste mi vida tranquilamente.
Soy tan egoísta como para hacer que esperes por mí.
Me he dejado llevar ciegamente por nuestros pecados,
engañarse es tan fácil…
Estoy totalmente preparado para dejarlo todo atrás.
Tan sólo pido hallar la libertad.
Llévate todo de mí.
Los deseos que aun quedan ardiendo muy dentro,
échalos muy lejos,
y ayúdame a tener fuerzas para hacer frente a otro día.
Estoy preparado…
ayúdame a ser lo que puedo llegar a ser.
II. Desintoxicación
He localizado el miedo que me ha tenido aprisionado,
estrangulando mi garganta,
He enfocando la rabia que siento hacia mí,
estoy preparado para estallar.
La dilación de esto me paraliza,
deseándome la muerte.
Esas obsesiones que siguen en mí
no me dejarán en paz.
Ayúdame a hacer lo que no puedo hacer por mí mismo,
toma este temor y dolor,
porque yo no puedo liberarme de esta prisión solo.
Ayúdame a romper las cadenas.
La humildad es ahora mi única esperanza,
¿no querrás tomar todo de mí?
Cura esta alma moribunda.
Siento mi cuerpo rompiéndose,
siento mi cuerpo agitándose,
estoy listo para dejarlo salir todo.
Siento mi cuerpo retorciéndose,
al borde de su concepción,
al origen de todos los males.
Llévate todo de mí.
Y también los deseos que aun quedan ardiendo muy dentro,
échalos muy lejos,
y ayúdame a tener la fuerza para afrontar otro día.
Estoy preparado…
ayúdame a ser lo que puedo llegar a ser.
Estoy listo,
ven a mí,
llévame muy lejos.
III. Sobre mi caída
Me siento vivo de nuevo,
la oscuridad se aleja tras de mí.
Soy invencible
nunca me inundará la desesperación.
Me siento con fuerzas,
tengo un nuevo estado de júbilo,
un ilimitado poder,
una afinación eufórica.
Aún me cuesta pasar por ello,
parece tan absurdo sentirlo,
cuando todo lo que quiero hacer es llorar.
¿Quién podría siquiera saber que me sentí tan hundido?
Incluso cuando parezco estar bien,
sé que nunca volaré,
y cuando caiga del cielo,
¿quién estará esperándome?
- ¿Estarás tú esperándome?