Learning to Live: Cap.8
“Se sentaron en la terraza bajo el manto de estrellas los dos compañeros y comenzaron a hablar como siempre de sus discusiones existenciales una vez más para seguir con su habitual rutina.
- Veras, no en balde han paso estos meses y hemos tratado tantos temas preocupantes en nuestros fueros internos. Ambos conocemos mi forma de pensar al respecto de todos estos y, además, creo haber encontrado una relación que lo explica todo de una manera ordenada. Podría decirse que es mi tesis final sobre el asunto, lo cual no descarta que haga futuras críticas a dicha tesis, pues, como bien sabes, la critica y reflexión es la manera de avanzar en todo pensamiento racional.
- Ajam, continúa entonces. Parece interesante esto que me expones.
- Bueno, considerando todo lo que te he presentado como consejo o solución fruto siempre de mis ideas y pensamientos internos he llegado a una conclusión global a la que habría que añadir varias matizaciones para que fuera del todo correcta a mi entender:
Como ya acordamos cuando comente aquel sueño, existen varias virtudes. Las personas poseemos esas virtudes. Luego siempre tenemos algo que nos hace bondadosos y distintos al resto en ese aspecto. Habría que introducir después las nociones de razón y sentimiento. Aquellas personas que poseen una virtud y la usa inconsciente o conscientemente con su alrededor, se da por hecho que hace uso de la razón para determinados casos. Pues la razón nos dice de manera instintiva aquello que puede hacer bien o mal para nosotros mismos y para aquellos que nos rodean. Habría que meter también la noción de concepto del bien y concepto del mal, pero lo evitaremos por ahora para no complicarlo más.
Una vez expuesta la razón dentro de una persona virtuosa, introduciremos el factor humano: sentimientos. Como ya fue expuesto por un gran pensador: La razón define y los sentimientos eligen, deciden.
El problema reside en que a veces los sentimientos nos hacen ir en contra de la propia razón y de una manera u otra, a veces incluso haciendo lo que nuestra razón dicta, erramos. No son pocas las veces en que el miedo a errar nos hace caer en un gran dilema, nos paraliza. Ese miedo a errar o el propio hecho de errar nos pueden hacer caer en un abismo sin fondo y afectarnos de tal manera que podemos llegar a dejar de ser nosotros mismo.
- ¡Eso es terrible! Porque, ¿Si no eres tú, quien eres? Es como si no existieras.
- Exacto. Entonces es hay donde introduzco principio de que todo tiene una solución. Y que esa solución puede encontrarse con la razón y efectuarse con ayuda de los sentimientos:
Aquello de que “tras las nubes siempre hay estrellas esperando“, es una simple analogía para expresar mi enorme optimismo frente a los problemas. Por eso insisto en ser paciente. La paciencia, esperar, reflexionar nos hace encontrar las soluciones a estos problemas. Es estupido pensar que algo no tiene una solución de igual manera que es estupido pensar que la solución puede ser mas complicada que el propio problema. Pues, como ya he dicho, nuestros sentimientos pueden canalizar ese pensamiento, esa idea concebida por la razón y convertirlo en el acto que solucione aquel error.
Somos tan humanos como racionales. Así que, no merece la pena eliminar ninguna de las dos partes. Es mucho más económico y sencillo intentar fusionar ambas partes. Y recordar que la razón y los sentimientos unidos nos harían pensar y actuar mejor sobre nuestra propia vida.
Cierto es que, a veces. Esa solución puede conducir a un nuevo error, pues al razonar también nos exponemos a fallar. Lo cual nos introduce en un círculo vicioso que puede acabar desgastándonos. Por ello hay que conseguir ser paciente con nosotros mismos, a veces la culpa no es nuestra si no de la libre interpretación. Contra eso no podemos hacer nada. Pero tampoco es lícito pensar que siempre tenemos la razón y jamás podemos fallar. Eso más bien es estupido.
- Dicho todo esto, creo que tendrás bastante sobre lo que pensar, ¿no?
- No te falta razón. Y si puedo en algún momento, te traeré alguna crítica con respecto a esa tesis tuya. Pero antes necesito tiempo para reflexionar, como tú bien dices.
- Hasta entonces, amigo.”
