Train of Thought

December 30, 2006

Learning to Live: Cap. 6

Se sentaron los dos en los sillones de la terraza mientras contemplaban el ocaso caer poco a poco. Él y su amigo hablaban, como siempre, de temas que les preocupaban y los atormentaban. Sobre lo existencial fuera de lo trivial del mundo:

- Y es que a veces me siento como absorbido por la propia preocupación que me producen estos pensamientos -se quejaba su amigo.
- Es lógico. Pero no hay que dejarse llevar por la preocupación. La impotencia nos hace caer en un abismo de preocupación y malestar que al final acaba con nosotros.
- Pero ,¿y esa jaula de cristal en la que me siento encerrado? La gente muchas veces mira a través de ella como si de un animal salvaje me tratase.
- Por que el mundo es como un gran escaparate en el que nos exponemos. Pero existe gente que se atreve a abrir esa jaula y entrar. Gente que merece la pena.
- Lo se. Siempre hay gente así. Necesitamos relacionarnos, es lo que nos hace humanos. Pero el problema de todo es cuando entran en juego los sentimientos en toda relación, sea la que sea. Nuestro espíritu crítico y nuestros sentimientos, en resumen: nuestra forma de ser. Es evidente que uno no puede cambiar su forma de ser por alguien, o al menos no debe. Pero, ¿se puede ser bueno con la gente que no lo es con los demás? Es obvio que en este caso entra en conflicto la propia bondad de una persona. En mi opinión, no se puede ser ni totalmente bondadoso ni totalmente desconfiado: un cierto término medio.
- Pero sabrás, que igual que no es oro todo lo que reluce, tampoco todo esta podrido. Hay que buscar esa hermosa flor en este enorme jardín salvaje en que vivimos. Existen esas flores, están ahí. Pero hay que buscarlas.
- Y comprendo también, o supongo al menos, que una vez que las encuentras es mejor quedarse a su alrededor.
- Supones bien. Es verdad que la gente pocas veces hacen las cosas sin interés propio. Pero todo esto es muy relativo. Ayudar a alguien siempre tiene el interés de conseguir algo, pero hay una gran diferencia entre el bien desinteresado y el bien propio. Con el bien desinteresado me refiero a que el objetivo es simplemente el bien de esta persona a la que se ayuda. Esto a veces requiere sacrificios y la gente huye de este tipo de cosas. Por eso es de admirar aquellos que dan la cara y lo hacen simplemente por amor. Por el tipo de amor que sea, de afecto a esa persona. El cariño, el calor humano es necesario para vivir entre tanto témpano de hielo emocional.
- Totalmente de acuerdo contigo. Me atrevería a decir que siempre hablamos del mismo tema, quizás porque es el propio de la edad. Pero es curioso todo esto.
- Lo vivimos día a día, por eso nos preocupa. Igual que me preocupo por aquellas personas a las que amo. Todos tenemos problemas y nos tenemos que apoyar mutuamente. No estamos solos en el mundo nunca pero no podemos dejar que alguien querido caiga. El apoyar, el ayudar, el tratar de ser mejor persona con aquellos que me rodean y a los que tengo afecto me hace sentir bien. Me hace sentirme yo y me ayuda a superar mis propias penas. No seria lógico que si trato de dar mi apoyo, yo no fuera capaz de mantenerme en pie aguantando todo lo que me pueda pasar, no podría ayudar a nadie si antes no pudiera ayudarme a mi mismo. Y eso es lo que nos causa la impotencia, creer que ni nosotros mismo podemos hacer por ayudarnos. Se que no puedo hacer más de lo dan de si mis propios limites. Pero mientras pueda, haré todo lo posible por ser yo.

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