Train of Thought

November 28, 2006

Learning to live: Cap. 3

“-¿Y tú crees en eso? Es decir, ¡no me esperaría eso de ti!-dijo al escuchar la historia de su amigo.
- Bueno tampoco es como tener fe en una religión o algo por el estilo, solo digo que soñé algo que me resulto muy agradable y que tiene mucho sentido, la verdad.
- Puedes pensar lo que quieras pero me parece a mí que no deja de ser un sueño…
- En mi sueño veía que la gente que me rodeaba destacaban algunas por ser como eran.
- ¿Y que tiene eso de lógico?
- Había gente que conocía muy bien, a los que les tengo un gran cariño.
- ¡OH! Ya, ya…-respondió de manera sarcástica mientras miraba al techo como esperando a que acabara aquella conversación.
- Enserio. En mi sueño, cada una de esas personas que te digo representaba una virtud personificada.
-…
- Una de ellas destacaba por tener claro lo que quería, saber lo que quería y necesitaba en cada momento, esa es una gran virtud pues nos ayuda a sonreír sin mucho esfuerzo…
- No entiendo que tiene que ver una cosa con la otra.
- Pues que al saber lo que quiere, lo que desea, no se preocupa por las cosas de una manera extrema, sabe sobre llevarlas y aprender de ellas. Le gusta reír por que es la mejor manera de decirse a si misma que aun existe la felicidad después de todo y eso es lo importante.
- ¿Y los demás?
- Otra de ellas representaba el afecto, la pasión y el afecto. Muy importantes pues como ya te dije, es necesario confiar en alguien para apoyarse y ser feliz y el afecto que irradia te inspira confianza y simpatía. Ésta junto a la anterior brillaban por si solas con respecto a los demás.
- Sigue…
- Uno de los hombres que había representaba la honestidad y la lealtad. Virtudes poco comunes hoy en día y que son tan necesarias como el aire para respirar…- tomó aire y mantuvo la mirada perdida un momento como recordando el momento en que soñó todo aquello, como si lo tuviera delante en una pantalla.
- También había otra chica que representaba la sinceridad y otro que representaba la templaza… y así con cada uno de ellos…
- ¿Y que hacían?
- Me pedían que tuviera esperanza en todos ellos, me decían que tuviera esperanza y fe en todo lo que representaban. Yo pensaba que aquello era imposible, pero entonces entendí que no tenia que concentrarme en ser lo que ellos eran, si no en aprender de lo que ellos eran. Por un instante sentí amor por todo aquello y perdí el miedo a lo desconocido pues, ¿qué puede fallar si no estas solo?
- Si, se ve que esa es tu teoría, siempre hablas de lo mismo.
- Pero, ¡piénsalo!
- Cada vez creo mas en las cosas que me dices aunque de poco va a servir para cambiar mi manera de pensar… Soy muy escéptico al respecto…
- Pero tienes que matizar, no en todo hay que ser escéptico. Reflexiona sobre ello.
- Quizás lo haga, algún día.

Se levantó y salió por la puerta mientras anochecía poco a poco.

- Sabes que lo pensaras antes de lo que crees y que acabaras teniendo fe en ello.-
susurró mientras miraba por la ventana como se alejaba poco a poco por la calle iluminada por las farolas.”

Learning to live: Cap. 2

“Miró a un lado y a otro para asegurarse de que estaba completamente solo en la habitación y cogió un trozo de papel en el que pretendía descargar lo que sentía en pocas palabras, así es como él se sentía bien consigo mismo, agarraba la pluma y se ponía a escribir sin pensar mucho en que decir o como hacerlo, simplemente dejarse llevar por lo que había en su mente en ese momento mientras escuchaba de fondo esa canciones que le hacían olvidarse del mundo material y abrir su mente totalmente…

Y si los trozos de cristal me cortan la piel,
¿Por qué tu mirada cristalina la hace arder desde el interior?
No se si se puede vivir entre tanto fuego,
Sólo que el paraíso también puede estar en llamas,
Llamas que me hacen vibrar y no llorar de pesar.
Mira al infinito a la cara y grítale al destino que
TÚ eres quien dicta las normas de lo que quieres hacer.

Salta hacia el universo, yo te ayudare a impulsarte y cuidare de tu amistad como la pieza de mi vida que me enseño a aprender: libertad.

Vuela, grita, corre, siente el viento chocando contra tu piel,
dándote alas para volar y escapar de todas las cadenas,
baila con el agua y ama a la lluvia, acaricia la esponjosa hierba…
Siente que por un momento, todo es como un cuento de hadas
dibujado sobre la realidad.

PAFF!

Un portazo lo despertó de su trance y volvió a trompicones hacia la realidad.

- ¡Eh!, ¿Qué haces aquí solo tío?
- En realidad nada, jeje. Ya me iba…

Y se guardo aquel trozo de papel en el bolsillo mientras se colgaba la mochila y salía por la puerta.”






















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