Train of Thought

March 20, 2008

Futuro

El aclamado trompetista agonizaba en la cama tras el ultimo fallo del diagnostico y ya no le quedaban fuerzas y de donde sacarlas. Afrontó que su destino era acabar de una vez por todas, la supuesta ELA comía cada uno de sus alientos como una carcoma come un viejo y podrido armario de madera.

- No seguiré aquí para satisfacer su obsesión. Se acabó. Perdí el aliento. El ensayo con aquellos chicos fue una prueba para ver si aún podía tocar. No puedo. -replicó bruscamente al doctor.

- ¿Eso es todo lo que es? ¿Músico?

- Es todo lo que tengo. Igual que usted.

- ¿De veras? Parece que me conoce más de lo que le conozco yo a usted.

- Conozco esa cojera. Conozco el dedo sin anillo. Y esa naturaleza obsesiva suya. Ese es su gran secreto. Uno no arriesga su carrera, y su libertad, para salvar a alguien que no quiere que lo salven. A no ser que tenga algo, lo que sea, una sola cosa. La razón por la que la gente normal tiene esposa, hijos y hobbies, es porque ellos no tienen eso que nos motiva tanto y tan profundamente. Yo tengo la música usted tiene esto. Eso en lo que piensa todo el tiempo, lo que le impide ser normal. Si por eso somos extraordinarios, por eso somos los mejores. Lo único que nos falta es todo lo demás. No nos espera una mujer en casa con una copa y un beso. Eso no va a suceder.

- Por eso Dios invento el microondas.

- Sí. Pero cuando se acaba, se acaba.

February 25, 2008

Ojos y cerebro

El atardecer cegaba los marchitos ojos del caminante, demasiados pasos malgastados para llegar a ver la ultima luz del día arrodillado a las puertas de la enorme arquitectura.
Los extraños ruidos resonaban en el crepúsculo por cada largo pasillo. Las puertas golpeaban contra cada esquina, el sitio donde Dios no es más que uno mismo en su mente.

Allí contemplo al creador, no de paz ni de gloria, de bien o de mal, de muerte o vida. El creador de la nada. Un loco que recorría el edificio como si buscase algo que encontrar entre cada ladrillo. Las luces del cielo lo atormentaban y las palabras que entraban en sus oídos sordos le desquiciaban dulcemente.

Sin palabra alguna, el caminante creía poder conocer lo que pasaba por la cabeza de aquel hombre que tenia ante sus ojos, solo entendiendo su expresión, sus movimientos:

“Hasta que punto puede llegar a la locura cuando se intenta atrapar el mar con las manos. Tapar con un solo dedo el Sol… Haz que se callen por favor. No aguanto una noche más escuchando la pesadilla del sin vivir. Malditas gargantas desalmadas, malditas palabras omnipresentes… ¡Déjame, largo! Tengo que encontrar, tengo que encontrar… Tengo que…”

Las lágrimas morían secas en sus sucias mejillas y la angustia era palpable en el viciado aire que respiraba. El caminante no podía creer como alguien podía deambular solo por aquel lugar en su estado mental.

¿Cómo pueden los ríos correr tan helados?

Cuando no queda más que cansancio, desdén, ni siquiera fuerzas para odiar que más da si el mundo es real.

El caminante se dirigió a hablar con tan curioso personaje:

- ¿Qué buscas, amigo?
- Mentir no es educado, maldito hipócrita. ¿Desde cuando soy yo tú amigo?
- Tienes razón, pero ¿qué buscas?
- Lo que todos, ¿no? Salud, dinero, amor… No es algo tan extraño. Oir voces solo es culpa de la mala suerte. Ver visiones del cansancio. Creer que son reales es tener un problema de verdad. ¿Tú que opinas?
- Creía haberte visto buscando algo en concreto. Quizás me equivoqué.
- Sí, sí, sí. Es algo muy común. Cuando vemos a alguien observado cada centímetro de su alrededor con aire inquieto inferimos que el pobrecito esta loco, que le vamos a hacer, otro renglón torcido de Dios más, ¿no es así?
- Veo que no le caigo muy bien…
- Ni tú ni el resto de la humanidad. No es nada personal, no os soporto. Si acaso alguna que otra vez por aquello de vida social, pero no tengo tiempo para malgastar en esa sociedad.
- Bueno, sus propios motivos tendrá.
- ¿Ahora me hablas de usted? Curioso como cambia el registro cuando ve que no estoy tan loco como creía, solo soy un viejo agrio, testarudo y maleducado. Quizás demasiado sincero para tu imbuida mentalidad social.
- Le noto bastante suspicaz y apenas si me deja dirigir la palabra…
- ¿Para qué? ¿Tiene algo más interesante que decir además de toda esa sarta de versos mal apareados intentando descifrar lo que circula por mi mente desquiciada cuando pecaste de arrogancia con el simple hecho de suponer que podía conocerme por parecer un enfermo mental?
- ¿Cómo sabe lo de…
- ¿Qué como le leo la mente? No es necesario. Su pinta me dice que lee bastante, es un hombre culto y cosmopolita, demasiado quizás. Eso le hace pensar que los que vivimos lejos de las grandes ciudades somos estupidos, simplones y quizás algo embusteros. No tengo poderes. Si acaso ojos y cerebro.
- Impresionante…
- ¿El qué? ¿Que sabiendo unir más de dos palabras no lleve la camisa limpia? Lo interesante es lo que tú puedes andar haciendo por aquí. ¿No estamos demasiado lejos de casa para ti?
- Solo paseaba por ningún lugar en concreto y llegue hasta este edificio por casualidad.
- Casualidad ¿eh?… Bueno, lamento matar tu curiosidad pero aquí no vas a encontrar más que ladrillos bien colocados.
- Ya veo, pondré marcha de vuelta a casa entonces.
- Sí, será mucho mejor para todos.
- Bueno, hasta otra, entonces.
- Espero que no.

Corolario:

Existen locos y enfermos mentales. La diferencia entre unos y otros es que para unos la realidad es una tortura constante. Para otros la realidad es un indefinido.

La creación de un ángel

Un último golpe azotó su mejilla y callo de bruces al suelo. La nieve le mojaba la cara pero apenas si sentía el frió que podía causar. Su sensibilidad había muerto durante la pelea hacia rato ya, apenas notaba a estas alturas el sabor de la sangre, tan cobriza, sobre la lengua.

Se levanto sacando fuerzas de donde no las había y miro hacia la oscuridad. ¿Qué demonios podía destruir muros tan firmes con tanta facilidad? Miro hacia el cielo como si esperase que el próximo golpe viniese de ahí arriba, pero solo vio sombras y la luz, aquella luz de luna llena que bañaba el bosque con una tétrica magia.

Pronto advirtió que su enemigo se acercaba hacia él de una forma descomunalmente veloz. Noto los dientes, noto el frió, sintió el fin del juego, vio como él estaba fuera de si mismo…

El Renacer de un hombre

“Abrí los ojos y vi que me encontraba en la más absoluta oscuridad. Una luz brilla tras de mi y, tenuemente, iluminaba mi rostro y mi silueta. Comienzo a andar sabiendo que esta comenzando el final. Recuerdo las visiones y palabras de promesas de salvación, la resurrección de un hombre perdido. Escucho los susurros de esa figura ante mí:

- ¿Estas aquí esperando por tu Dios y por el símbolo de tu fé? Yo puedo liberarte de este mundo que te esclaviza y te hastía. Solo tienes que tomarme de la mano, hijo mió. No habrá nada que pueda resistirte a ti, confía en mi y serás el elegido.

He olvidado como se puede romper un alma, como se puede reducir a pedazos un corazón. Como la fe de cada humano puede reducirse a cenizas a ver marchito todo aquello que amó…

- ¿Estoy aquí esperando por mi Dios? ¿Eres tú el símbolo de mi fé?

No puedo decirte como vivir ni mi propia vida. No puedo defenderme de aquello que no se lo que es. Soy un sirviente del destino y esclavo de la incertidumbre. Para mi esto no es más que una pesadilla de la que nada podré recordar una vez me despierte la llamada de los ángeles. ¿Creo que el mundo es mucho más? Quizás tú eres algo que no puedo explicar, algo que me supera, algo que está fuera de este universo terrenal, quizás debería arrodillarme para pedir redención… Redención para la humanidad. Todo lo que he creído siempre pisoteado aquí, en mi lecho de muerte. Y si apenas me hubiese parado a pensar que pudiese estar equivocado se me habría concedido tal perdón…

Pero no, esa locura solo es causa de la falta de sangre en mi fría cabeza…

El hereje:

Entonces todo cambia, de la luz aparecen las llamas. Pero no una cualquiera, una azul y plateada. Figuras encapuchadas me rodean y una de ellas, la más alta se acerca hacia mí. El paso es lento. La respiración entre cortada, parece ser una persona de avanzada edad. Se detiene a pocos pasos de mí y retira la ajada capucha negra de la cabeza. Se descubre entonces la cara de un anciano de larga cabellera blanca y ojos grises, intensos y perforantes.

- Bienvenido. Hemos estado esperando este momento largo tiempo. Todos nosotros, tus creyentes, hemos tenido siempre fe en ti, pues no en vano los ángeles sucumben por ti, hereje, no en vano los demonios sangran por nosotros.

Sigo sin comprender del todo a que se refiere el anciano. Continúa hablando sobre sus creencias en mí, en mi búsqueda secreta, la batalla: Tenemos una gran batalla que luchar, trascendental.

“Los ángeles sucumben todos por ti, hereje. Los demonios del abismo sangran por nosotros”

No paran de repetir tal rezo que, sinceramente, me pone los pelos de punta incluso a mí.

Entonces comienzo ha sentir algo en mi interior: no estoy solo yo. Un poder comienza a apoderarse de mi, aquel que me llamo hijo, irónicamente rompe mis entrañas ahora en un intento de destruir mi ultimo atisbo de cordura y salir de la cárcel que mi cuerpo y mente le confieren.

Aquellos rezos pasaron a ser promesas a un señor oscuro que intentaba dar a luz por cada poro de mi piel. Sentía como si muriese una y otra vez, pero a la vez me sentía más enérgico, más poderoso. Menos vivo, sí, pero menos vulnerable a la muerte también.

Mis ojos se encendieron como si los 7 infiernos de Dante ardiesen en mi interior.

“Lucharemos, y no nos rendiremos jamás.
La carne será cortada y atravesada
Nuestros enemigos desterrados al pozo sin final.
Liberaremos a la bestia.
Daremos la bienvenida a aquellos que quieren destruirnos a su final
Su tiempo ha llegado.
El miedo se apoderara de sus almas
Y su sangre rebosara en nuestras copas…”

Corrió la sangre, cayo el cielo sobre el mar. La tierra rugió y el fue destruyo cada pedazo de vida salvaje habida y por haber. El fin de la lucha interna llegaba a su fin. Con toda esperanza perdida, cualquier bien en su interior llegaba a su ocaso con cada segundo, la luz se hacia más tenue y la oscuridad parecía cubrirlo todo, mucho más que ayer…

- ¿Es esto por lo que quiero luchar? ¿Debí comenzar una batalla que acabara con mi propia voluntad? ¿He perdido a estas alturas mi fe? La sangre que mancha mis manos no me demuestra aquello por lo que saque fuerzas para luchar, la razón por la que he llegado a matar. ¿Acaso mi locura es tal que llegue a asesinar por la locura de aquellos que piensan que estas muertes complacen las fuerzas que nos han de dominan? Mi alma muerta no puede ser de nadie más.

Mentira

Y contar la historia de siempre…

Comienza otro día. Amanece y el Sol cubre cada rincón con calidos rayos. Acarician sus parpados y despierta con la inocencia de un bebé. La suavidad del colchón, las sabanas cubren su piel y le dan ese calor tan preciado a horas tan tempranas. La piel acariciaba la piel con ternura… BUAJ!

Es tremendamente asqueroso como se pueden pintar de bien las cosas cuando en realidad todo es un error. Mentiras, mentiras y más mentiras. ¿Cómo se me pudo olvidar que todo el mundo miente a nos ser que tenga un motivo para no mentir?

Intentar atravesar una pared a cabezazos es mucho más productivo que darle sentido a los párrafos con los que intentan empapelar las paredes de esta pocilga, al menos sacas algo “de provecho” …Aunque sean tus propios seso, pero sacarse, se sacan.

“Y entrégale tu confianza a los cuervos y te devorarán vivo. Entrégale los cuervos a tú confianza y habrás ganado el partido. Porque sacarte los ojos no es lo más horrible que te pueden hacer, hay mentiras que pueden entrar como sanguijuelas incluso por la piel.”

Totalmente falso lo que oigo, lo que digo, lo que siento, lo que quiero, lo que no quiero… ¡MENTIRA!

Todos mienten: los desconocidos por desconfianza, los conocidos por miedo a la desconfianza y vergüenza a la verdad.

Malditos hipócritas… Los mataría si no fuese porque el suicidio no me parece la manera de solucionar los problemas.

“Cada día se lo curran menos los del horóscopo, ¿eh? Aquí dice que debo abandonar la vida sedentaria y hacer deporte si quiero estar en buena forma física… Habrase visto semejante patochada, ¿a quien pretenden engañar con esta estupidez? ¿Quién demonios se cree que el futuro esta escrito en las paginas de un periódico? Si todo esto fuese tan fácil no moriría la gente en accidentes de trafico simplemente echando un ojo al periódico por la mañana y mientras no ponga “Si sales hoy en coche morirás”, pues nada, todos contentos.

December 23, 2007

Reset

Sentir miedo es fácil. Dejarse caer desde la cornisa de un 8º cuando no encontramos el botón de reset en nuestra vida puede resultar eficaz pero nada productivo… Maldita sea la hora en la que se me ocurrió pensar que el aire frenaría mi caída y me levantaría volando por encima de los fríos y grises edificios- pensaba mientras caía a una velocidad temible y el suelo se acercaba a su cara más y más. Era curioso, mientras menos le quedaba, más lento sucedía todo. Y, aunque sabia que en realidad ya estaba ahí abajo tirado, su cerebro aun procesaba la información de la caída y no del golpe de gracia.

Se veía solo en una gran habitación. Las paredes se caían, eran de papel. El techo solo una ilusión. De pronto se encontraba en la misma ciudad pero todo tenía un aire macabro. Sórdido. Todo estaba destruido, los escombros acumulados, y un olor a pútrido rezumaba de cualquier rincón, pero aun así le pareció más alegre que su recuerdo de la antigua ciudad, irónico… Un desfile de cadáveres se acercaba cada vez más. Totalmente animados. Es lógico, ¿qué puede haber peor que la muerte? ¿Qué tranquilidad deben sentir sabiendo que ya paso lo peor? (delirios de alguien sentenciado a su final). Ni un cielo ni un infierno, la misma pocilga de siempre pero sin dolor… ¿Magnífico? Estupido más bien, no me quedaría ahí para la eternidad ni muerto.

La cosa parece ponerse interesante cuando empieza a sentir calor. Uno de los fiambres le ha tendido la mano con gesto amable. “Al menos aquí la gente se toma interés… Como se nota que tienen tiempo para regalar.” Piensa mientras sonríe de forma un tanto forzada.

El cielo era una nube marrón oscura y todo estaba iluminado por unos terribles tonos sepia que le daban aspecto de foto antigua, tétricamente real.

Ahora está delante de un pasillo, oscuro, frío, húmedo… A su fondo escucha voces, gente que le ve pero que el no puede ver.

Se ve, se ve a si mismo andando hacia el final, pero el no quiere ir. No sabe porque va, pero ya esta allí. Un instante de frió, dolor, agonizante y profundo dolor. Un libro que se cierra, el sueño que se invierte, las escenas que se rebobinan. FIN

- Te dije que ese no era el camino.
- Lo sé. ¿En que estaría pensando para saltar desde ahí? Bueno que más da… ¿Un cigarro?
- Si.

December 6, 2007

Cuando los muros caen

Arrastrándome por los recuerdos de mi vida, la impresión de que una lágrima esta cerca corre por mis venas y explota en mi cabeza. Una enorme mano, que no existe, estrangula mi garganta haciéndome sentir un nudo contra la nuez que angustia cada trago de saliva que necesito dar.

Creía estar en la cima de una montaña y se me olvido mirar hacia arriba en vez de hacia abajo. Todo parece muy fácil si se ve tan pequeño, todo parece más complicado si puede aplastarte con un solo movimiento.

Aquel que nunca haya cometido un error que levante la mano para que pueda partírsela por mentiroso. Aquel que nunca se haya arrepentido que alce la voz para poder gritarle que se calle. Porque todos somos humanos y nos traicionamos mutuamente por amor a la razón, nuestra razón.

“¿Y que hacemos cuando el Mesías cae de rodillas, rendido, porque no encuentra la solución? ¿Y que hacemos cuando la paciencia esta tirada en un rincón con una botella de tequila en una mano y la ultima cerveza en la otra, intentando calmar la desesperación? ¿Y que hacemos cuando la oscuridad es más tranquilizadora que esa maldita luz que te quema los ojos y no te deja ver más allá, eso que te toma la mano y le da calor?

¿Qué puede hacer el lobo cuando los cepos atrapan sus cuatro patas y, herido, sólo espera la ayuda de ese felino que le mira fijamente?

Pues sentarse y esperar, sentarse y esperar a que este ultimo analice la situación, a que vea que el depredador esta demasiado abatido para morder, demasiado cansado para atacar.”

Cuando los muros se vienen abajo, sólo queda esperar a las fuerzas para reconstruirlo otra vez.

November 25, 2007

Efecto Mariposa

Mirando al cielo observaba todas las mariposas revolotear por encima de su cabeza formando una enorme nueve de colores que le mareaba y le producían unas ligeras nauseas. De pronto notó que el viento cada vez azotaba más fuerte. Eran las mariposas, estaban provocando un enorme tornado a su alrededor y allí estaba él, en el ojo del huracán.
Todo se volvió tan complejo, tan imprevisible, tan misterioso, tan temible…

“MIEDO…

CAMBIO…

Cambia todo cuanto eres, todo cuanto has sido, tienes que cambiar el mundo, tienes esta última oportunidad para ser el héroe… Ahora es tu momento.

Mejor… Tienes que conseguir ser el mejor. Recuerda que tienes que cambiar el mundo… Es tu turno: lucha, la batalla ha comenzado. No decaigas, tu última oportunidad ha llegado…”

Tales susurros provenían del viento como el suspiro de esas malditas mariposas que con el batir de las alas lo ponían frenético y aceleraban su corazón.

“Porque lo quiero ahora, lo necesito ahora… Dame tu corazón y tu alma (no escatimare en el precio)… No me estoy rompiendo, solo estoy escapando. La ultima oportunidad… para perder el control.”

Contesto él.

Porque hay demasiados detalles para calcular. Porque hay demasiadas variables que cuantificar… Porque necesito controlar cada variación cuando el hecho de controlar varia todo a mi alrededor.

Porque no soy solo yo.

November 10, 2007

Transcurso

“La vida es, si no más, que el transcurrir desde el azar hasta la necesidad.”

Así definía, si no recuerdo mal, Demócrito la vida. Y cuanta razón podía llegar a tener sabiendo que el comienzo de nuestra vida fue y es totalmente azaroso, nuestro nacimiento, y que todos estamos predestinados a la necesidad de morir.

Incluso cuando el camino se hace arduo y nos parece la peor blasfemia arriesgarlo todo cuando nuestro final ya esta sentenciado desde que recibimos el primer aliento, incluso en esos momentos hay que mantener frente a ti que ni el azar ni la necesidad la puedes evitar. Lo importante es dibujar tu camino en ese transcurrir.

Por que no hay nada más absurdo como que la suerte aparezca en el momento menos oportuno. Que la fortuna solo aparezca ante ti cuando no se la ha llamado ni se tenia intención.

October 26, 2007

El lobo y la niña

Era una tarde de primavera sin nada en particular. El sol azotaba cálida y suavemente con sus últimos rayos y una fresca brisa avisaba que la noche estaba al caer. Sirke miraba el cielo tendida cerca de un árbol en aquel césped junto a la cúpula de piedra que se erguía en mitad de aquel extenso y tranquilo valle. La hierba le hacia cosquillas en los brazos desnudos. Sonriente, pensaba en algo tan absurdo como filetes de carne.

No pasaron más de treinta minutos, cuando apareció un lobo de pelo blanco grisáceo caminando tranquilamente hacia ella más allá de la cúpula. Este la observaba con una penetrante mirada que parecía ver hasta la ultima gota de sangre que impulsaba el corazón de la niña. Ella se incorporó y observo al animal algo agitada, pero, la calma de este la tranquilizó. El lobo se detuvo unos metros antes de llegar a donde esta se encontraba y se sentó para analizar la situación.

Pasaron minutos con las miradas cruzadas hasta que la niña se levanto despacio y comenzó a acercarse hacia el animal. El lobo observaba cada paso y esperaba tranquilamente a que la muchacha se acercase, pero esta se detuvo y se sentó como esperando a que el lobo pusiera también de su parte por entrablar relación. La pacifica bestia captó el mensaje y se coloco frente a Sirke.

Eres un lobo precioso, !muy mono, sí!. - dijo Sirke con una enorme sonrisa en la cara, y se acerco y lo beso en el hocico.

El lobo, al cabo de unos segundo, hizo un gesto de cariño frotando su mejilla con la de Sirke cuidadosamente. Acto seguido, se levanto y comenzo a correr, parecia que pretendia que la chica lo siguiera…

Anocheció, y con la noche llegaron las nubes, y con las nubes la lluvia, los rayos… Sirke estaba empapada y no sabia por donde había desaparecido aquel precioso animal.

Pronto creyó ver algo moviéndose entre la hierba, pensó que seria aquel al que buscaba, pero una fiera de ojos amarillos y pelo negro saltó sobre ella. La atacó sin piedad y la redujo como si de una delicada flor se tratase que nada pudiese hacer en su defensa. La lluvia le golpeaba en la cara y es lo único que le hacia sentirse viva, aquel animal furioso no tenia piedad con su delicada carne. El dolor era una muerte tras otra siguiendo aun en vida. Sus ojos no podían llorar pues pensaban que la pobre criatura había muerto hacia rato. Y cuando todo pareció estar perdido, cuando todo parecía haber acabado de una forma espantosa, apareció él. Un joven al que apenas se le podía distinguir en la oscuridad pues iba completamente vestido de negro y con la cara dividida en dos. Salto y lo que parecía ser un joven ahora se veía más como aquel lobo al que la chica había conocido aquella misma tarde. ¿Habría imaginado al chico?

El lobo se lanzó contra el monstruo de ojos amarillos. Una lucha encarnizada donde corrió la sangre de ambos pero al fin los dientes afilados del lobo atravesaron al cuello del ser feroz y este murió sin más.

Sirke consiguió abrir uno de sus ojos y observó que alguien la llevaba en brazos:

¿Qui – quien eres?
Simplemente soy. Eso ahora no importa, ya lo descubrirás. Ahora descansa, estas herida, desangrada, cansada… Y tengo algo para ti. Tengo lo que buscabas.
¿Y qué es lo que buscaba?
Te tengo a ti misma.

October 21, 2007

Némesis

¿Hola? ¿Hay alguien ahí?

Se despierta entre las ruinas sobrantes del mundo que se hundió. Todo parecía normal, pero dolía hasta el ultimo átomo de oxigeno que entraba por su boca al suspirar. Vio algo respirar a su lado…

Y el lobo se despertó y vio a su presa, su herida y sufrida presa.

Lo miró, quería devorarlo y arrancarle las entrañas una a una para demostrarle lo que pensaba el de la estupidez incontrolada y de la fanfarronería intelectual. Pero quería jugar, quería hacerle suplicar que le dejase tranquilo, quería enseñarle que detrás de sus colmillos y su pelaje existía la razón que él no tenia.

- Sé más de ti que tú mismo, y lo sabes, y te asusta.
- No voy a hacer caso a opiniones estupidas e ignorantes – respondió el chico con la mirada perdida en el cielo.
- JA! Ignorante…
- Me importa absolutamente una mierda cualquier gilipollez que puedas soltar por ese hocico peludo. Tú no tiene ni idea.
- No será tal tu desinterés por lo que digo si te molestas tanto en debatirlo. Sé más de lo que te gustaría. No intentes tomarme por estupido, maldito bicho raro.
- …

Así continuó la batalla psicológica durante poco más. El chico cedió, se acuso de su estupidez, se acuso de su arrogancia. Irónico que el arrogante derrote a la arrogancia en persona.

El lobo sintió lastima de tal presa tan debilitada y se marcho lentamente mientras el viento que movía el polvo de las ruinas le acariciaba el pelo blanco grisáceo.

- Tú ya no tienes interés para mí, demasiado fácil. Hay cosas mejores que devorar por ahí entre los escombros.

“Yo vi caer a un imperio en el mismo tiempo que una gota del cielo. Y todo por no conocer la única verdad. Abusones de profesión que se equivocan al elegir sus victimas al azar. No te diste cuenta de que el fuego te quema las manos si las dejas demasiado encima… Me haces reír.

¿Se puede ser tan imbecil como para regodearse en tu propia autodestrucción sin ser feliz, sólo para causar pena y compasión? Tu conocimiento no llega más alla de enciclopédico, mucho contenido pero ninguna utilidad si no tienes a nadie a quien mostrársela, como alarde de superioridad.”

Realmente no sé si te mereces que me moleste en reírme de tú pésima forma de llevar el fracaso. No se si merece la pena mofarme de tanta inconsciencia entre tanta “sabiduría”.

Allí donde los sabios no saben quienes son y los ignorantes empuñan sarcasmo, afilado, y cortan los cerebros pútridos y atrofiados por personajillos sin escrúpulos ni razón que se pasean entre lo ambiguo creyendo guiar a un ejercito al que no pueden controlar.

A ti, que no sabes donde poner un maldito pie sin que sea en falso. A ti, que lloras y pataleas y buscas el falso consuelo buffet de felicidad rápida cuando ese mundo que quieres no escucha tu verborrea. A ti, que quisiste subir al Olimpo y enseñarle a Zeus que tu eras mucho mejor hasta que te diste cuenta que lo que escalabas era una jodida farola encendida bajo la luna que dibujaba con gracia un tono de piel más agradable que el de tu propia carcasa. A ti, que pretendes poner listones a los que crees por debajo de ti.
A ti, yo te digo: encontraste a tu Némesis, pequeñín.

“Me senté sobre el tejado de la catedral junto a la gárgola mientras observaba el suelo desde lo alto. Esas pequeñas figuras andando, siguiendo sus vidas. Y salté, salté porque sabía que tu orgullo estaría bajo mis pies al caer sobre el suelo. Ups… Bueno, era mi intención. No te preocupes, no lo sentiré.

Creo que tú si.”






















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